• Arroces y Guisos 04.12.2014

    Ya tenemos el frío y el invierno instalado entre nosotros. Sus días cortos, como por ejemplo esta semana, sobre todo en Madrid. O esos días de cielo azul pero que cuando sales a la calle el vientecito fino te corta la cara.

    En esta época es cuando apetecen esos guisos tan tradicionales en cualquier punto de la geografía española.

    Así que hoy os propongo fabada. No le pongo el adjetivo de asturiana, por si acaso me lee alguien que viva por allí o que sea oriundo de esa preciosa tierra y piense “esta no ha cocinado una fabada asturiana en su vida”

    Así que puede ser una fabada a mi estilo.

    Imprescindible unas buenas fabes, que hoy día son fáciles de encontrar en cualquier tienda de ultramarinos o en las fruterías, que por lo menos en Madrid, tienen muy buenas legumbres. Además de, por supuesto, un buen chorizo y una buena morcilla.

    Para empezar, como siempre los ingredientes que para cuatro personas son:

    ‒        400 grs de fabes

    ‒        1 contra-muslo de pollo

    ‒        1 chorizo

    ‒        1 morcilla

    ‒        1 punta de jamón

    ‒        100 grs de tocino

    ‒        1 trozo de pimiento rojo

    ‒        ½ cebolla

    ‒        1 patata pequeña

    ‒        2 o 3 dientes de ajo

    ‒        2 ramitas de laurel

    ‒        Caldo de pollo o carne

    ‒        Sal

    Ocho o diez horas antes de hacer el guiso, ponéis las fabes  en remojo.

    En una olla exprés, ponéis las judías, las cubrís con caldo de carne o pollo o con agua, y añadís el pollo, el chorizo, la punta de jamón, el tocino, la patata entera, la cebolla entera, el pimiento, los dientes de ajo pelados y el laurel.

    Cerráis la olla y cuando la válvula empieza a “silbar” lo dejáis cociendo 20 minutos.

    Pasado ese tiempo, retiráis del fuego y cuando la olla se haya enfriado destapáis. Cogéis un cacito de judías, el pimiento, la patata, los dientes de ajo y la cebolla y lo pasáis todo junto por el pasapuré. Lo añadís a la olla y dejáis que cueza otros 20 minutos más a fuego lento, rectificando el punto de sal. En este momento también incorporáis la morcilla.

    Cuando las fabes ya estén tiernas, retiráis, dejáis templar y ¡a comer!

    Si os sobran o queréis hacer más cantidad, ya sabéis, que en este caso, podéis congelar y de esa manera, ya tenéis la comida para otro día.

    Y después de comer, a disfrutar de una tarde de invierno, con mantita y un buen libro.

    Posted by admin @ 11:13

  • Comments are closed.