• Postres 21.01.2016

    Ya sabéis que muchas veces traigo aquí recetas que me dan amigos o familiares. En este caso se la debo a una amiga. Se llama Ana, aunque en realidad todo el mundo la lamamos Winnie, de ahí que a estas galletas las haya puesto su nombre.

    Están buenísimas, además no son difíciles de cocinar y ahora que vienen días fríos y lluviosos y los que tengan niños no los podrán llevar al parque, es una receta ideal para cocinar con ellos. De esta forma “matamos dos pájaros de un tiro”, por un lado los tenemos entretenidos pasando la tarde y por otro preparamos una deliciosa y sana merienda.

    Los ingredientes son habituales en cualquier despensa, así que no hay que hacer una compra especial para prepararlas .

    Para hacer unas 35 o 40 galletas, necesitaréis:

    • 250 gramos de harina de repostería
    • 170 gramos de mantequilla
    • 70 gramos de azúcar glass
    • 1 huevo
    • 1 cucharada de esencia de vainilla
    • Una pizca de sal
    • Mermelada para adornar

    Lo primero es precalentar el horno a 180 grados, mientras preparáis la masa.

    En un bol ponéis la mantequilla, a poder ser un poco derretida para que cueste menos preparar la masa, el azúcar, el huevo, la sal y la esencia de vainilla. Batís todo hasta que quede una masa espesa.

    A continuación vais añadiendo la harina poco a poco, mezclando bien para que no se hagan grumos.

    Hacéis una bola y la dejáis reposar un rato. Mientras preparáis la bandeja del horno donde vais a colocar luego las galletas. Tenéis que forrarla con papel albal o con papel de horno untado con mantequilla.

    Una vez tenéis preparado todo vais haciendo bolitas pequeñas con la masa. El tamaño depende de lo grandes o pequeñas que luego queráis que queden las galletas. Las aplastáis un poco con la mano y con el dedo hacéis un hueco en el centro.

    Ese hueco lo rellenáis con la mermelada del sabor que queráis, evitando que quede aire entre la mermelada y la galleta.

    Introducís la bandeja en el horno y las horneáis durante 10 o 15 minutos.

    Pasado ese tiempo las sacáis y las dejáis enfriar.

    Ahora solo queda que os las merendéis, acompañados de esos seres tan queridos que son nuestros pequeños o no tan pequeños, como es mi caso.

     

    Posted by admin @ 10:37

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